‘Yeses’, cómo el arte puede cambiar la vida en una cárcel

Un grupo de presas y presos del Centro Penitenciario de Picassent, una de las prisiones en las que realizamos acompañamiento a los privados de libertad,  tuvieron acceso a la proyección del documental Yeses. Este proyecto nominado a 7 candidaturas de los premios Goya 2020 cuenta la historia de una compañía de teatro desarrollada dentro de la cárcel y la capacidad liberadora que tiene el arte para las personas que cumplen condena. A la proyección del documental que tuvo lugar durante el mes de febrero acudió su director, Miguel Forneiro, quien incidió en que todas las mujeres participantes en la producción ahora están libres y reinsertadas.

Testimonios

Al acabar la proyección algunas reclusas afirmaron sentirse muy identificadas con las imágenes«El teatro, la música o escribir es la única manera de evadir la realidad que estamos viviendo. Aunque parezca mentira, con estas actividades nos creamos aquí dentro una vida». Es maravilloso. Me siento tan identificada con las protagonistas», reconoce esta mujer, con dos hijas, a quien la prisión le ha enseñado, sobre todo, inteligencia emocional. «Llevo mucho tiempo aquí dentro y me queda mucho más, pero estoy en todas las iniciativas artísticas que puedo, en rock, en teatro, en baile… Este tipo de actividades nos dan la vida, nos ayudan a que pase el tiempo, aprendemos. También fuera hay quien vive su propia condena», explica.

Otra de las mujeres, con más de cinco años en prisión, le quedan meses para salir en libertad. Asiste también a las clases del grupo de teatro pero le interesa mucho escribir y la música. «Cuando entré por la puerta de la prisión, mi autoestima estaba por los suelos pero soy una persona muy creativa y el teatro, la música y lo demás, el arte me ha enseñado, me ha servido para darme cuenta de que soy capaz de eso y de mucho más», dice esta fan de la artista Amy Winehouse y de su canción Black to black. Estas mujeres miran en las protagonistas de Yeses y coinciden en que el teatro es un laboratorio de emociones dentro de prisión, una especie de terapia. Desde la pantalla, Sebastiana, una actriz veterana del grupo de teatro nacido en la cárcel de Yeserías -de ahí el nombre-, lo explica sin tapujos: «A mí me enganchó el teatro, como te puede enganchar la heroína. Fue mi salvación», confiesa.

Documental Yeses

Hace treinta años, en Yeserías, antigua cárcel de mujeres, Elena Cánovas, funcionaria de prisiones y recién graduada en Interpretación y Dirección por la RESAD, se animó a romper los muros y a llevar el teatro a prisión, creando con las internas del penal el grupo Teatro Yeses.

Dentro de esas paredes herméticas, en un escenario improvisado, se liberan las manos para escribir, levantar telones con sábanas, coser vestuarios y ponerse el maquillaje de personajes que les dan la posibilidad de soñar, de salir a la calle y hasta de viajar a otros países. Elena las guía. Suena la música y ellas interpretan textos y nuevos gestos que alivian el resto de las horas encerradas. Las paredes ya no son tan grises ni rígidas, permiten imaginar que hay otro mundo posible.

Elena Cánovas, la creadora y promotora del grupo, recuerda en el documental proyectado en el Centro Penitenciario de Picassent, que la historia de la compañía puede resumirse en la de más de mil mujeres protagonizando más de sesenta montajes. Prácticamente todas ellas están hoy en libertad y reinsertadas y, a lo largo de todas sus giras y estrenos, nunca ha habido una fuga.

En este enlace tienes un teaser del documental.  

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