Elche trabaja para mejorar la realidad de las madres en prisión

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La comunidad de Elche organizó el pasado jueves 10 de julio una reunión de voluntariado con el objetivo de coordinar y desarrollar el programa que la Fundación Obra Mercedaria tiene en la Unidad de Madres del Centro Penitenciario Alicante 1 y en el nuevo piso de acogida para internas con hijos que salen de permiso o en tercer grado.

Los voluntarios y voluntarias, que pertenecen al Grupo Juvenil de la parroquia de San Vicente Ferrer de Elche, se repartieron labores y cuadraron horarios para hacer frente a un proyecto pionero en la obra social que realizan los mercedarios, ya que será la primera vez que se abre un piso dedicado exclusivamente a madres.

Una difícil realidad

Hasta la Reforma de la LOGP de 1996, las reclusas podían tener a sus hijos con ellas en prisión hasta que estos cumplían los seis años. Sin embargo, tras dicha modificación, los niños solo pueden permanecer en los centros penitenciarios hasta los tres años, ya que existen estudios de especialistas que afirman que, hasta esa edad, los niños no guardan recuerdos del lugar en el que han estado, mientras que, a partir de entonces, comienzan a darse cuenta de dónde viven.

Considerando que en la actualidad hay un aumento de mujeres en prisiones y sobre todo de madres, es importantísimo que los centros penitenciarios tengan en cuenta el vínculo maternofilial que existe, ya que las madres son las cuidadoras principales de los hijos/as. La separación de los hijos y la falta de recursos hace que estas madres tengan carencias para su posible rehabilitación, ya que hay un desarraigo familiar muy fuerte hasta que llegue el fin de la condena.

Cubrir una necesidad

La marcha de la sociedad actual debería dar lugar a la modificación de todo el sistema penitenciario para adaptarlo a las nuevas necesidades que van surgiendo con los años, de manera que podrían existir soluciones como establecer mecanismos legales alternativos a la prisión, por ejemplo, para esas mujeres con hijos que, reuniendo ciertos requisitos y condiciones, pudieran ir solo a dormir al centro penitenciario, o las pulseras telemáticas que se utilizan para personas que cumplen condena en régimen abierto y que permitirían controlar si las mujeres permanecen en su domicilio durante el tiempo de la condena.

Hoy en día, cuando se concede el tercer grado, se permite a las mujeres vivir con sus hijos en pisos de acogida como el que acabamos de poner en marcha. El Hogar de Elche permitirá a las madres pasar más tiempo con los pequeños y hará mucho más fácil el cumplimiento de la condena.

 

 

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