Luis Jiménez: «Este trabajo pastoral para mi significa identidad con la vida mercedaria»

«Dios no se queda fuera de las celdas de los encarcelados, dentro también está Él con ellos». De esta frase pronunciada por el Papa Francisco puede dar fe el mercedario Luis Jiménez, el capellán del centro penitenciario de Palma de Mallorca. «Como mercedario implicado en la labor pastoral vengo a la prisión a visitar al preso, a escucharlo, verlo, saber cuales son sus problemas».

En la provincia de Aragón estamos presentes en 38 cárceles y atendemos a 47.199 presos durante su estancia en la cárcel.  Asistimos y damos atención religiosa y espiritual a los privados de libertad. Otro de los aspectos a tener en cuenta en el acompañamiento son los formación y los talleres que se ofrecen. Cada cárcel tiene su propio funcionamiento, pero básicamente existen dos clases de talleres: los formativos (pedagogía, formación humana, reflexión, autoestima, bíblico, etc) y los ocupacionales (pintura, idiomas, deportes, música, juegos, etc).

Los voluntarios de la Fundación apoyan este servicio en colaboración con los voluntarios de la pastoral penitenciaria, regalando su tiempo y compartiendo experiencias con los presos.

Familia y sociedad

Muchas veces pensamos que cuando una persona entra en la cárcel el principal afectado es el preso, pero muchas veces una situación así puede generar graves crisis familiares. «Estamos presentes en el momento que la familia nos lo pide y lo necesita. El entorno del preso es un factor clave para que en un futuro todo vaya por el buen camino. Se debe cuidar a los familiares», apunta  Luis  Jiménez.

Es necesario que la sociedad tome conciencia del problema que supone tener 1.300 personas desocupadas que han tenido que desatender a la familia, han perdido el trabajo y se encuentran cumpliendo condena de privación de libertad. Habitualmente la prisión no interesa a nadie: ni las condiciones de vida que se dan, ni la conveniencia de un cambio de planteamiento en las condenas y ejecución de penas, ni las iniciativas que asociaciones y voluntarios llevan a cabo.

«Mi función es darles apoyo moral a todos, incluso a los funcionarios» remarca el capellán, ya que su tarea es un elemento clave para el buen desarrollo del reo durante su estancia en el centro.

Identidad

«Este trabajo pastoral para mi significa identidad con la vida mercedaria, con el sentido espiritual de San Pedro Nolasco. Es un centro de caridad humilde, acogedor, para que las almas y los valores de las personas puedan encontrar un apoyo. Esto es lo que más me importa».  Desde la Fundación apostamos por una sociedad que no dé la espalda a la realidad penitenciaria y que se implique en su proceso de reinserción, evitando, en la medida de lo posible, los efectos del internamiento, y promoviendo alternativas rehabilitadoras.

 

 

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