El Camino bien vale una reinserción

Más de cien reclusos, de quince prisiones españolas, culminan el Camino de Santiago en una iniciativa de Pastoral Penitenciaria

El secretario general de Instituciones Penitenciarias y el obispo responsable de la Pastoral Penitenciaria se unieron al grupo durante los últimos kilómetros

 

[Artículo y fotos extraídas de varios medios de comunicación de prensa escrita]

 

Partieron de quince prisiones repartidas por toda España: las tres de Aragón, A Lama, Bonxe, Soto del Real, Algeciras, Puerto de Santa María, Palma de Mallorca… Acompañados por un total de cuarenta y cinco voluntarios y medio centenar de funcionarios de prisión, los reclusos iniciaron la expedición por grupos, en total trece grupos diferentes que se distribuyeron por las distintas rutas jacobeas. Eran 110 reclusos, entre ellos en torno a una docena de mujeres, que realizaron varios tramos del Camino a raíz de una iniciativa de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal. Florencio Roselló, el director de este departamento, resume una actividad en la que no se registró ni un solo incidente y que no necesitó de vigilancia ni Guardia Civil, «aquí no se distinguía entre presos y funcionarios, hasta el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz González, hizo el último tramo como un peregrino más».

Unos días después, todos los reclusos de los trece grupos se reencontraron en el Monte do Gozo en una jornada de actividades y una comida de confraternización en San Martín Pinario, donde compartieron sus experiencias. El día se cerró con la misa del peregrino, que presidió el arzobispo de Santiago de Compostela, Julián Barrio, acompañado del obispo de Mondoñedo-Ferrol, Fernando García Cadiñanos.
Roselló insiste en visibilizar esta iniciativa que demuestra que estas personas pueden integrarse en la sociedad, «y que no son mejores ni peores que yo»; también explica que «la cárcel es un mundo lleno de fracaso. El conseguir hacer el Camino les ayuda mucho. La relación entre ellos también les viene muy bien. También han participado funcionarios que quieren hacer la experiencia con ellos y también les ayuda a vivir y relacionarse con ellos con normalidad».

La voz de los internos

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue escuchar el testimonio que dieron trece reclusos, uno por cada grupo, sobre la experiencia que vivieron estos días. «Nos hemos sentido capaces de volver a nuestras vidas con confianza» fueron algunos de los sentimientos que se compartieron con los testimonios. También fueron expresando, con agradecimiento, la felicidad que puede dar simplemente caminar con tu mochila; y la oportunidad y confianza que ha supuesto poder participar en esta iniciativa que algunos calificaron como «un trofeo que nunca olvidaré».

En la invocación al Apóstol, realizada por dos reclusos de Mallorca se pidió la energía moral y espiritual necesaria para la redención personal, así como la apertura de la sociedad a la dura realidad de la prisión y la mayor implicación de ésta y de los poderes públicos a los caminos de reinserción social.

No faltaron la petición de aplausos para todos los que les han acompañado en este camino y les acompañan también en su día a día en el camino dentro de la cárcel.

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Una experiencia necesaria

La experiencia resultó enormemente positiva para los internos e internas que tuvieron ocasión de disfrutarla, en un ambiente de sana convivencia con los valores de esfuerzo, solidaridad, encuentro humano y espiritual, y el perdón, que el Jubileo representa.

La cárcel debe dejar de ser una realidad ignorada, y ocasiones como ésta ayudan a dar visibilidad para humanizar y normalizar esta realidad.

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