¿Por qué estos jóvenes están dispuestos a cambiar un poquito el mundo?

En esta imagen observamos a los estudiantes del Seminario Mercedario San Pedro Nolasco de Palmira con la camiseta de la Fundación. Actualmente se están formando para su futuro trabajo en la obra social que los mercedarios de la Provincia de Aragón realizamos en las comunidades de Venezuela, Guatemala, Panamá, El Salvador y Mozambique.

La Fundación trabaja contra la pobreza y la exclusión social abriendo caminos hacia la libertad. Nuestras principales vías de actuación son los presos y la cooperación con el tercer mundo. Estamos al lado del preso en todo el proceso: antes, durante y después de la condena. A través de diferentes etapas -prevención, acompañamiento y reinserción-, queremos que el cautivo se sienta apoyado e integrado en la sociedad.

Estamos al lado de los más desfavorecidos. Cooperamos en Mozambique, Guatemala, Venezuela, Panamá y El Salvador con la trata de personas (apoyo a mujeres maltratadas, niños abusados) y trabajamos contra la pobreza (banco de alimentos, comedores, ropa y medicamentos) y por la educación.

Los orígenes

La Orden de la Merced se fundó en el año 1218 en la catedral de Barcelona por San Pedro Nolasco con el fin de liberar a los cristianos que eran cautivos de los musulmanes y a los que los peligraba la fe cristiana. San Pedro Nolasco, que se ve interpelado por el sufrimiento de los cautivos, en 1203 realiza la primera redención en Valencia, redimiendo unos trescientos cautivos. Es un hombre de profunda fe, que descubre el rostro de Cristo en los cautivos y tiene una experiencia mística donde la Virgen María le pide que dedique su vida a la tarea de redimir cautivos cristianos y sea fundador de una orden religiosa dedicada a esta finalidad. Y a los cautivos dedicará su hacienda, su dinero, su vida y con él se unirán un grupo de laicos que le ayudarán y con los que formará el primer grupo de frailes redentores.

Los mercedarios se comprometían con un cuarto voto, el voto de la redención. A finales del siglo XVII se realizan las últimas redenciones de cautivos, siendo más de 60.000 personas las redimidas por los mercedarios a lo largo de su historia.

En las Constituciones Mercedarias de 1986 se indica que las nuevas formas de cautiverio constituyen el campo propio de la misión de la Orden donde hay una situación social en la que concurren las siguientes condiciones:

  1. Es opresora y degradante de la persona humana;
  2. Nace de los principios y sistemas opuestos al evangelio;
  3. Pone en peligro la fe de los cristianos; y
  4. Ofrece la posibilidad de ayudar, visitar y redimir a las personas que se encuentren dentro de ella.

Obra en Venezuela 

Adaptándonos a los nuevos tiempos, la misión de la orden y de la Fundación es la redención de las nuevas formas de esclavitud, como la de los presos, familias desestructuradas y marginadas, mujeres maltratadas, enfermos, niños sin recursos.

En Venezuela, por ejemplo, tenemos un importante proyecto en prevención, una apuesta clara por la educación a través de la Escuela San Ramón de Catia. Se trata de uno de los barrios más conflictivos de Venezuela.  Estamos llevando a cabo una dura labor social y educativa en la parroquia y en este colegio público. También en el Colegio Tirso de Molina los mercedarios dedicamos nuestro tiempo a hacer felices a los más pequeños. Como en el caso de Tirso de Molina donde apostamos por la formación de todos ellos a través de un plan de becas de estudios.

Dar Merced no sólo es acompañar al preso durante su estancia en la cárcel, dar Merced es también prevenir el delito desde la raíz a través de la formación. Los niños del Centro Taller San Pedro Nolasco de Venezuela aprenden oficios que en un futuro les pueden ser de gran ayuda. Una tecnificación que en unos años les puede dotar de autosuficiencia y de libertad.

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